Una notaría trata datos de altísima sensibilidad y presta un servicio al público. Eso exige una web especialmente diligente en protección de datos, confidencialidad y accesibilidad. Comprueba gratis si la tuya está a la altura.
Gratis y sin registro · RGPD · LSSI · Cookies · Accesibilidad
Identidad, patrimonio, herencias, poderes. El RGPD obliga a información, RAT, DPO y medidas de seguridad reforzadas.
Al prestar un servicio al público, la accesibilidad WCAG 2.1 AA es especialmente exigible desde junio de 2025.
El deber de secreto se proyecta también en los formularios, el hosting y los encargados de tratamiento de la web.
Las notarías tratan datos personales de especial sensibilidad en el ejercicio de la función pública notarial. Sus obligaciones de protección de datos incluyen la información a los interesados, el registro de actividades de tratamiento, la designación de DPO, los contratos con encargados (hosting, soporte, gestoría) y la adopción de medidas técnicas y de notificación de brechas. La web es la puerta de entrada de todo ello y debe reflejar una privacidad impecable.
Por ofrecer un servicio dirigido al público, la web de una notaría está claramente en el ámbito de la accesibilidad. Desde el 28 de junio de 2025, la EAA y la Ley 11/2023 exigen conformidad con WCAG 2.1 AA (contraste, textos alternativos, navegación por teclado, etiquetado) y una declaración de accesibilidad. Es de lo que menos se cumple y de lo más visible.
Custor audita tu web —privacidad, cookies, accesibilidad, identidad y seguridad— y te entrega un informe claro con cada incidencia y su norma. Si quieres, la dejamos conforme por ti con sello verificable, acorde a la seriedad que un despacho notarial transmite.
Sí. Al prestar un servicio dirigido al público, le aplica la accesibilidad web conforme a WCAG 2.1 AA, obligatoria desde el 28 de junio de 2025 por la European Accessibility Act y la Ley 11/2023.
Sí, por el tratamiento a gran escala de datos sensibles propio de la función notarial es necesario designar un DPO y comunicarlo a la autoridad de control, además de mantener el registro de actividades de tratamiento.
Son encargados del tratamiento (art. 28 RGPD): hay que formalizar contratos que garanticen la confidencialidad y la seguridad de los datos personales que tratan por cuenta de la notaría.